Tailandia es el destino que más recomendamos para un primer viaje a Asia: la infraestructura funciona, moverse es barato y se come bien en cualquier lado. La única decisión realmente difícil es cuándo ir, y no por el clima del país sino por el de las islas, que tienen dos temporadas opuestas según de qué lado estén. Es el error que más vemos, y el más caro de corregir una vez que los vuelos están emitidos.
Cuándo viajar a Tailandia
Para el continente —Bangkok, Chiang Mai, Ayutthaya— la mejor ventana es noviembre a febrero: seco y con temperaturas de 25 a 32 °C, que para Tailandia es fresco. De marzo a mayo es la temporada calurosa, con máximas que superan los 35 °C y humedad alta. De junio a octubre llueve, aunque rara vez todo el día: son chaparrones fuertes y cortos, y es la temporada más barata y más verde.
Las islas tienen dos temporadas opuestas
Este es el dato que más viajes arruina y el que casi nadie sabe de antemano.
Las islas del mar de Andamán —Phuket, Krabi, Phi Phi, Koh Lanta— tienen su mejor momento de noviembre a abril. Fuera de eso el monzón trae mar movido y muchas excursiones se cancelan.
Las islas del golfo de Tailandia —Koh Samui, Koh Phangan, Koh Tao— funcionan al revés: su mejor tramo va de enero a septiembre, y su temporada de lluvias es octubre a diciembre, justo cuando el resto del país está en su mejor momento.
Dicho de otra forma: en enero funcionan las dos costas. En noviembre conviene Andamán. En julio, el golfo. Elegir la isla sin mirar el calendario es la forma más común de pagar una semana de playa para mirar llover.
Nuestro programa baja a Phuket y Phi Phi, que son lado Andamán, y por eso lo operamos entre noviembre y abril. No es una preferencia estética: es la única forma de que las salidas en barco a Phi Phi no se caigan por mar movido.
Cómo se vuela desde Buenos Aires
No hay vuelo directo y no lo va a haber: son demasiadas horas. Nosotros volamos vía Addis Abeba, que es la conexión que mejor nos resulta hacia Bangkok, y el trayecto ocupa dos días de calendario contando la escala. Tailandia está 10 horas adelantada respecto de Buenos Aires en verano argentino, lo que hace que el jet lag sea de los más marcados que se pueden tener.
Por eso en nuestro programa los dos primeros días figuran como días de vuelo y el tercero es la llegada, con la tarde libre. No es relleno de itinerario: con ese cambio horario los primeros días rinden poco, y forzarlos arruina el resto del viaje.
Bangkok
Dos o tres días alcanzan. El Gran Palacio y el Wat Phra Kaew son la parada obligada, con código de vestimenta estricto: hombros y rodillas cubiertos, sin excepción ni para hombres ni para mujeres, y lo hacen cumplir en la puerta. Al lado quedan el Wat Pho del Buda reclinado y, cruzando el río, el Wat Arun.
El resto de la ciudad se disfruta más de noche: los mercados, la comida callejera y los rooftops. Para moverse, el BTS Skytrain y el metro evitan el tránsito, que es serio; los barcos del río Chao Phraya funcionan como transporte público y son la forma más agradable de llegar al casco histórico.
Chiang Mai y el norte
Una hora de vuelo desde Bangkok y otro país en términos de ritmo. La ciudad vieja está rodeada de foso y concentra decenas de templos; el Doi Suthep en la montaña es la vista clásica.
Sobre los elefantes vamos a ser claros, aunque nos cueste una excursión: no se montan. Los santuarios serios no ofrecen paseos a lomo ni espectáculos, y esa es la forma más rápida de distinguir un centro de bienestar animal de una atracción. Si un programa incluye montar, no es un santuario, se llame como se llame. Es de las pocas cosas sobre las que no hacemos excepciones.
Islas y playas
Del lado de Andamán, Krabi y Railay tienen los acantilados de piedra caliza y son mejores para quien busca paisaje; Phuket es la más desarrollada y la mejor conectada; Koh Lanta es la más tranquila. Del lado del golfo, Koh Samui tiene la mejor infraestructura y Koh Tao es donde casi todo el mundo hace el curso de buceo.
Tres o cuatro noches de isla es lo razonable dentro de un viaje de dos semanas. Menos no compensa el traslado; más se vuelve repetitivo si no se bucea.
Comida
Se come en la calle sin miedo: el volumen de rotación es tan alto que la comida es fresca, y los puestos con cola son la mejor señal. El agua, en cambio, siempre embotellada.
El picante es real y se puede pedir suave —mai phet— aunque la interpretación varía. Más allá del pad thai, vale la pena buscar el khao soi del norte, el som tam de papaya verde y los curries. Hay opciones vegetarianas en todos lados, con la advertencia de que la salsa de pescado aparece en casi todo si no se aclara.
Dinero, propinas y etiqueta
La moneda es el baht. Las tarjetas funcionan en hoteles, centros comerciales y restaurantes de ciudad, pero los mercados, los puestos de comida y los traslados cortos son en efectivo. Los cajeros cobran una comisión fija por operación, así que conviene extraer montos grandes y pocas veces.
La propina no es obligatoria pero se agradece y es habitual redondear. Se regatea en mercados, no en comercios con precio exhibido.
Sobre etiqueta: la cabeza es la parte más sagrada del cuerpo y los pies la menos, así que no se toca la cabeza de nadie ni se apunta con los pies. En los templos hay que descalzarse. La figura del rey se trata con respeto y las faltas en ese terreno son un asunto legal serio, no una cuestión de modales.
Con qué se combina Tailandia
El vuelo desde Argentina es tan largo que sumar un segundo destino casi siempre conviene. Las conexiones dentro del sudeste asiático son cortas y baratas, así que el costo extra es bajo.
Singapur es el contraste más marcado: dos horas de vuelo desde Bangkok y una ciudad que funciona como el reverso ordenado de Tailandia. Es la combinación de nuestro programa.
Camboya suma Angkor, que para mucha gente termina siendo lo que más recuerdan del viaje entero. Vietnam agrega la bahía de Halong y una cocina distinta. Malasia e Indonesia funcionan mejor como extensión de playa.
Lo que no combinamos es Tailandia con India en el mismo viaje. Son dos intensidades distintas y encadenarlas cansa más de lo que suma.
Preguntas frecuentes sobre viajar a Tailandia
¿Necesito visa para viajar a Tailandia desde Argentina?
Los pasaportes argentinos no requieren visa previa para estadías turísticas cortas en Tailandia. El pasaporte debe tener al menos seis meses de vigencia desde la fecha de ingreso. Los plazos y condiciones se actualizan periódicamente, así que conviene confirmarlos antes de viajar.
¿Cuál es la mejor época para viajar a Tailandia?
De noviembre a febrero para el continente. Para las islas depende del lado: Andamán —Phuket, Krabi, Phi Phi— de noviembre a abril; el golfo —Samui, Phangan, Tao— de enero a septiembre. Enero es el único mes en que las dos costas funcionan bien a la vez.
¿Cuántos días hacen falta para conocer Tailandia?
Diez días permiten Bangkok, Chiang Mai y una isla sin correr. Dos semanas permiten sumar una segunda isla o el norte con más calma. Menos de una semana obliga a elegir entre ciudad y playa.
¿Se puede tomar agua de la canilla en Tailandia?
No. Se bebe siempre embotellada, que es barata y está en todos lados. La comida callejera, en cambio, es segura si el puesto tiene movimiento y todo se sirve recién hecho.
¿Es seguro montar elefantes en Tailandia?
No se recomienda montar elefantes en ningún caso. Los santuarios que trabajan con criterios de bienestar animal no ofrecen paseos a lomo ni espectáculos, y esa es la forma más simple de distinguirlos de una atracción turística. Si el programa incluye montar, no es un santuario.
¿Cuánto cuesta un viaje a Tailandia desde Argentina?
El grueso del presupuesto es el vuelo internacional. Una vez en destino, Tailandia es económica en comida, transporte y excursiones; lo que más mueve el número final es la categoría de alojamiento y cuántos vuelos internos incluye el itinerario.
¿Qué ropa hay que llevar para visitar templos?
Hombros y rodillas cubiertos, para hombres y mujeres, y hay que descalzarse al entrar. En el Gran Palacio de Bangkok lo controlan en la puerta. Ropa liviana de algodón o lino de manga larga es más cómoda que la remera sin mangas por el sol y el aire acondicionado.
¿Conviene combinar Tailandia con otro país?
Sí, y es lo habitual: el vuelo desde Argentina es largo, así que sumar un segundo destino aprovecha mejor el viaje. Singapur, Camboya y Vietnam son las combinaciones más frecuentes por cercanía y conexiones cortas.