«Caribe» no es un destino, son varios países con un mar en común y precios muy distintos. República Dominicana, el Caribe mexicano, Aruba, Jamaica y Curazao se venden juntos y se viven de forma diferente, y la mayoría de las consultas que recibimos empiezan por la misma pregunta: cuál conviene.
Qué país elegir
República Dominicana
La opción más elegida desde Argentina, y la de mejor relación precio-calidad. Punta Cana concentra la mayor oferta de todo incluido del Caribe, con vuelo directo a su propio aeropuerto. La costa norte y Samaná son alternativas más verdes y más baratas.
Caribe mexicano
Cancún y la Riviera Maya suman a la playa algo que el resto del Caribe no tiene: los cenotes y las ruinas mayas. Chichén Itzá y Tulum se visitan en el día. Es el destino para quien quiere playa pero se aburre de una semana sin salir del hotel.
Aruba y Curazao
Fuera del cinturón de huracanes, lo que las vuelve fiables incluso entre agosto y octubre. Más chicas, más caras y con un aire holandés que se nota en la arquitectura de Willemstad. Aruba tiene viento constante, que es una virtud en el calor y un problema si se busca mar espejo.
Jamaica
La más montañosa y la de identidad cultural más marcada. Menos resorts que Punta Cana, más vida propia fuera de ellos.
Cuándo viajar al Caribe
La ventana buena va de diciembre a abril: seco, menos húmedo y mar calmo. Coincide con el verano argentino, con las fiestas y con Semana Santa, así que es también la más cara y la que antes se agota.
De junio a noviembre es temporada de huracanes, con el pico entre agosto y octubre. La mayoría de los días siguen siendo de sol con un chaparrón corto, y los precios bajan de forma notoria. Si el viaje cae en esa ventana, dos recomendaciones nuestras: contratar con cancelación flexible, y considerar Aruba o Curazao, que quedan fuera del cinturón de huracanes.
Qué incluye el todo incluido
Es el formato dominante en el Caribe y por eso conviene leerlo con atención. Casi siempre cubre alojamiento, todas las comidas, bebidas nacionales y las actividades del hotel. Suele quedar afuera: excursiones, restaurantes à la carte con cupo, bebidas importadas y spa.
Los dos puntos que más diferencian un paquete de otro, y que miramos siempre antes de recomendar uno: cuántos restaurantes à la carte incluye y si hay que reservarlos al llegar, y si los traslados desde el aeropuerto están dentro del precio. Ese segundo detalle puede cambiar el total más de lo que parece cuando el hotel está lejos.
Cuánto dura el vuelo desde Buenos Aires
Entre 9 y 14 horas según el destino y la conexión, habitualmente con una escala en Panamá, Bogotá, Lima o São Paulo. Punta Cana y Cancún tienen aeropuertos internacionales propios, que es la llegada más cómoda.
La diferencia horaria es de una a tres horas, así que no hay jet lag que recuperar. El primer día del viaje rinde completo.
Cuántos días y con cuánta anticipación
Siete noches es el estándar y funciona: alcanza para descansar y hacer una o dos excursiones sin que el viaje se sienta corto. Menos de cinco no compensa el vuelo. Diez o más tiene sentido si se combinan dos zonas o dos países.
Sobre la anticipación: para viajar en enero, Semana Santa o julio, conviene reservar con tres o cuatro meses. No es una recomendación comercial, es que los vuelos y los resorts con mejor ubicación se agotan primero y lo que queda al final suele ser lo más caro.
Qué mirar antes de reservar
La distancia del hotel a la playa —«frente al mar» y «con acceso a la playa» no son lo mismo—, si el resort admite solo adultos o es familiar, y qué excursiones quedan cerca. Un hotel excelente a dos horas de todo limita el viaje a ese hotel, lo que está bien si es lo que se busca y mal si no.
Cuánto cuesta y qué mueve el precio
El presupuesto se define en dos partes: el vuelo y la categoría del resort. Con el todo incluido, el gasto diario una vez en destino es casi nulo, y esa previsibilidad es buena parte del atractivo para una familia.
Lo que más mueve el número final, en orden: la temporada, la categoría del hotel y si los traslados desde el aeropuerto están incluidos. Un detalle que se subestima: los resorts cobran por persona y no por habitación, así que viajar de a cuatro ahorra menos de lo que uno supone.
Entre países, República Dominicana suele ser el más económico para la misma categoría, seguido por el Caribe mexicano. Aruba y Curazao son sensiblemente más caros, en parte por la menor cantidad de plazas.
Excursiones que valen la pena
Salir del resort al menos una vez cambia el viaje. En República Dominicana: Isla Saona desde Punta Cana, la Zona Colonial de Santo Domingo, y entre enero y marzo el avistaje de ballenas jorobadas en la bahía de Samaná, que es de los pocos lugares del mundo donde se las ve tan cerca.
En el Caribe mexicano: Chichén Itzá, Tulum sobre el acantilado y los cenotes, que son pozos de agua dulce en la selva y no se parecen a nada del resto del Caribe.
En Curazao, Willemstad con sus fachadas holandesas de colores, declarada Patrimonio de la Humanidad. En Aruba, el parque nacional Arikok y la costa norte, mucho más agreste que la de los hoteles.
Cómo elegir en la práctica
Si tuviéramos que reducirlo a tres preguntas: cuándo viajás, cuánto querés salir del hotel, y con quién vas.
Cuándo. Entre diciembre y abril cualquiera de los países funciona. Entre agosto y octubre, la decisión se acota a los que están fuera del cinturón de huracanes.
Cuánto salir. Si la respuesta es «poco», Punta Cana con todo incluido es lo más eficiente. Si es «bastante», el Caribe mexicano o Curazao dan mucho más juego.
Con quién. Con chicos, el todo incluido familiar resuelve el viaje entero. En pareja, los resorts de solo adultos cambian por completo el ambiente. En grupo, conviene mirar los que tienen habitaciones comunicadas, que no son todos.
Para el detalle de zonas dentro del destino más pedido, está nuestra guía de viajes a República Dominicana.
Qué no esperar
Dos cosas que conviene saber antes, porque son la fuente más común de decepción.
El sargazo, un alga que llega a algunas playas del Caribe entre mayo y agosto, sobre todo en la costa este de México y en parte de la costa dominicana. Ningún hotel lo controla y ninguna agencia puede garantizar que no aparezca. Los resorts grandes limpian la playa a diario, que es la razón práctica para elegir uno.
Y la distancia real al mar: en los complejos grandes, «frente a la playa» puede significar diez minutos caminando desde la habitación. Si viajás con chicos o con alguien con movilidad reducida, vale preguntarlo antes de reservar y no al llegar.